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ESTRATEGIA DE “CONTRACONDICIONAMIENTO”, MEDIANTE EL ENTRENAMIENTO EN CUESTAS, PARA EL MANEJO DEL DOLOR EN ENFERMEDADES CRÓNICAS

Cuando tenemos dolor, “no nos pide el cuerpo movernos”, sin embargo, cuando aprendemos a desarrollar un “estilo de vida activo-saludable”, incorporando ejercicio físico “adecuado”, de manera regular, conseguimos mejorar el “manejo de la enfermedad” y síntomas como el dolor.  Esto requiere de entrenamiento en habilidades psicológicas que nos faciliten el control de la atención, el manejo de la ansiedad y la motivación al realizar una conducta, en principio escasamente gratificante e inhabitual, como el ejercicio físico, más aún si la modalidad de este ejercicio físico requiere cierta exigencia (esfuerzo intenso) como entrenar subiendo pendientes pronunciadas (cuestas) a ritmo moderado.


Las imágenes de esta publicación muestran una sesión habitual de nuestro programa de rehabilitación, en la que entrenamos en grupo “exponiéndonos” a subir cuestas.  El resultado es que todos/as: disfrutamos, nos sentimos satisfechos de la experiencia, del reto que supone, comprobando que progresivamente caminamos e incluso corremos en pendiente con mayor ritmo, y que el dolor disminuye significativamente, hasta incluso ser prácticamente inapreciable en muchos/as de nosotros/as. 


En la siguiente sesión, tuvimos la oportunidad de reunirnos con el Dr. Juan Carlos Carrión (Jefe de la Unidad del Dolor del Hospital San Jorge de Huesca), a quien le describimos la experiencia de este entrenamiento, preguntándole su opinión.  Su respuesta fue clara: me parece un buen entrenamiento para ayudaros a mejorar la fuerza, principalmente de cuádriceps y glúteos, la resistencia cardiovascular, la composición corporal, e indudablemente para que dispongáis de un recurso autónomo para el manejo del dolor en muchos/as de vosotros/as, vigilando que las sensaciones físicas durante y después de este entrenamiento correspondan a las que tendría cualquier deportista que hace un entrenamiento exigente, sin que afecte significativamente al dolor de base de vuestras patologías.


Incorporando este “entrenamiento de cuestas”, junto al ya habitual de movilidad articular, de equilibrio, de fuerza y aeróbico de baja intensidad, mejoramos las personas con patologías crónicas nuestra competencia en el manejo de nuestro cuerpo y las posibilidades de mejora de nuestra condición física.  De esta forma contribuimos a mejorar la percepción de “autoeficacia” en el manejo de nuestra enfermedad y la relación coste/beneficio de nuestro “balance decisional” para incorporar como hábito el ejercicio físico. 


La percepción de “autoeficacia” y el “balance decisional” son dos de los constructos del modelo “Transteórico de Cambio” (Prochaska y Di Clemente) que tenemos de referencia en nuestro programa de rehabilitación para fomentar la adherencia a los hábitos de "manejo de la enfermedad".  La mejora en esta adherencia, y por consiguiente en el progreso en el “estadio de cambio” en el que se sitúa cada persona (pre-contemplación, contemplación, preparación, acción y mantenimiento), es posible cuando las personas progresamos en lo que se conoce como “procesos conductuales de cambio”.  Uno de estos procesos es el “contracondicionamiento”, que consiste en “sustituir una respuesta incómoda -inactividad- por otra alternativa y adecuada -actividad, ej. ejercicio físico-“ … y que corresponde a la experiencia que presentamos en esta publicación.



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