top of page

HAMBRE EMOCIONAL Y ENFERMEDAD CRÓNICA: CUANDO APRENDER A CUIDARSE TAMBIÉN PASA POR ENTENDER POR QUÉ COMEMOS

  • 13 may
  • 3 Min. de lectura

Esta semana, el grupo de Huesca ha dedicado su sesión conjunta a un taller especial: hambre emocional y relación con la comida. Un tema que puede parecer alejado de la rehabilitación de enfermedades crónicas, pero que para quienes viven con dolor, fatiga y limitaciones funcionales está mucho más presente de lo que parece.


El taller ha sido conducido por Laura, estudiante del Grado de Psicología en prácticas en nuestro programa, y ha contado con una presencia muy especial: Irene y Atteneri, sus compañeras de prácticas del grupo de Zaragoza, de los grados de Psicología y Nutrición Humana y Dietética; junto con Alejandra, estudiantes de prácticas de Nutrición en el grupo de Huesca, sumándose a Yaiza, nuestra nutricionista responsable en Huesca. Este encuentro entre los equipos de ambos grupos refleja algo que en ARPER valoramos mucho: que las personas que se están formando con nosotros construyen equipo más allá de su grupo asignado.



Laura ha explicado con claridad por qué a veces comemos sin hambre física, cómo las emociones como el estrés, la tristeza o el cansancio pueden llevar a utilizar la comida como forma de alivio, y el ciclo que se genera cuando esa respuesta se convierte en un patrón: malestar, comida, alivio temporal, culpa, más malestar. Un ciclo que no tiene que ver con la falta de voluntad, sino con una forma aprendida de gestionar el malestar.


Pero lo más importante del taller ha sido la conexión que Laura ha trazado con el trabajo que Irene realizó semanas atrás en el grupo de Zaragoza sobre adherencia y estadios de cambio. El concepto de "construir identidad, no solo conducta" ha vuelto a aparecer con fuerza: no se trata de hacerlo perfecto para verse como una persona que se cuida, sino de empezar a verse como alguien que se cuida, incluso mientras estás en el proceso. Pasar de "soy un desastre con la comida" a "me está costando, pero estoy aprendiendo". Ese cambio en el diálogo interno es tan importante como el cambio en los hábitos alimentarios.


Laura ha abordado también un aspecto especialmente relevante para nuestros participantes: cómo el dolor crónico y la fatiga intensifican la vulnerabilidad a la ingesta emocional. En los días de mayor malestar, cuando la energía no alcanza para realizar actividades que generen bienestar, la comida puede convertirse en la fuente más accesible de alivio o compensación. Reconocer ese mecanismo sin culpa es el primer paso para poder gestionarlo.


El taller ha incluido estrategias prácticas para cuando aparece el impulso (hacer una pausa, identificar la emoción, buscar alternativas), para cuando ya ha ocurrido (no castigarse, retomar hábitos en la siguiente comida, entender que un momento no define el proceso) y para la prevención (flexibilidad frente a rigidez, evitar etiquetar alimentos como "buenos" o "malos", trabajar el diálogo interno).


Y aquí llega la observación que más nos ha emocionado. Cuando se abrió el turno de participación, la mayoría de las personas que llevan más tiempo en el programa comentaron que actualmente no se sienten especialmente afectadas por la ingesta emocional. Pero añadieron algo muy significativo: que sí lo estuvieron en el pasado, y que han ido ganando "batallas personales" con la alimentación a lo largo de su proceso en ARPER.


Este testimonio es extraordinariamente valioso. Lo que están describiendo, sin saberlo, es exactamente el modelo de estadios de cambio que trabajamos en el taller de Irene: personas que en su día estuvieron en precontemplación o contemplación respecto a la gestión emocional de la alimentación, y que hoy, tras años de trabajo interdisciplinar en el programa, se encuentran en fase de mantenimiento. Han construido una identidad de personas que se cuidan, no solo una conducta temporal. Y lo han hecho poco a poco, con avances y retrocesos, con el apoyo del grupo y del equipo.


Agradecemos a Laura su excelente trabajo en la preparación y conducción de este taller, a Atteneri e Irene por venir desde Zaragoza para acompañarla y por la conexión con el taller de adherencia, a Alejandra por sumarse y acompañar también a sus compañeras, y a Yaiza por su acompañamiento y supervisión. Y sobre todo, al grupo de Huesca por su participación, sus preguntas y sus testimonios.


«No se trata de hacerlo perfecto. Se trata de empezar a verte como alguien que se cuida, incluso mientras estás en el proceso.»

 
 
 

Comentarios


Síguenos en ...

https://www.facebook.com/asociacionarper/

https://www.instagram.com/arper_salud/

https://www.linkedin.com/in/fernando-gimeno-marco/

https://twitter.com/fdogimeno

Posts recientes
Archivo
Búsqueda por etiquetas
Síguenos en ...
  • Facebook Basic Square
bottom of page